La Queja

Vivimos en la queja constante, como si eso solucionara algo de nuestras situaciones, cuando pienso, más bien, que repetir una y otra vez lo mismo de forma negativa lo agrava. «A problemas soluciones», como siempre digo. Y no está mal patalear de vez en cuando e impulsarnos con esa rabia de impotencia, que en ocasiones nos saca de una zona de confort demasiado compasiva con nosotros mismos, pero… ¡¡ Señores, ya está!!.
Sólo vemos cuan grande son los problemas que tenemos cada uno; pero dejemos de mirarnos el ombligo, valoremos lo que tenemos y aprendamos de lo que nos llevó a situaciones como las que hoy te invaden, ya sea entre la jungla o sobre un verde y fresco césped. ¡¡A seguir caminando!!. Sea cual sea la opción, sigamos adelante.
Puedo decirlo con anestesia o sin ella, pero da la casualidad de que hoy me la dejé en la almohada, esa en la que despertamos muchas veces, unas  para comernos el mundo y otras para consolarnos… ¡¡Pues no!! No demos pena a nuestras almohadas para que con ello nos acojan en horas eterno de dolor, mucho mejor que nos echen de su lado y ¡¡nos empujen a la vida!!. Deberíamos de tenerlas nada más que para abrazarlas al dormir y para que sean testigo de esos sueños que alimentan el alma.


Hay días en los que me digo: cuando pase tal cosa haré ésta otra, pero ese cuando parece a veces que no llega. A partir de hoy digamos: hoy pase lo que pase lo hago. Hoy es la palabra más real que podemos decir y que nos digan, porque: hoy puedo, mañana no sé; hoy te quiero, mañana se verá; hoy te escucho con todos los sentidos, mañana igual me distraigo. Y así miles de acciones que sólo hoy y en este momento podemos validar con hechos reales.

(Fotografía de fondo utilizada para el diseño de www.freepik.es)